Tuve
la suerte en recientes fechas de hacer un diplomado en Innovación Educativa en
la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia (CUAED) de la
UNAM, por tanto, siendo así que inicié mi experiencia y acercamiento con el
campo de la educación a distancia.
Desconocía
a profundidad la labor de la UNAM en este campo, y me fue muy grato saber del
gran interés que tiene porque la educación llegue a más personas valiéndose del
uso de las tecnologías.
La
UNAM ha sido parteaguas de cambios que han impactado en el contexto nacional,
justamente gracias a su preocupación por la realidad social.
Es
muy conocido el tema del rechazo que año con año miles de aspirantes a esta
institución reciben, pero por más exigencias que se hagan, la Universidad no
puede sustentar la educación de tantos.
Sí,
la falta de instituciones educativas gratuitas es una de las razones que
impiden a los jóvenes seguir estudiando, pero también está el tema de la
economía familiar, la cual muchas veces les exige dejar sus estudios para
buscar un trabajo y ayudar o solventar un hogar.
¿Cuáles
son las opciones? Ignorar el problema nunca ha sido la solución, pues la
situación incumbe y afecta a todos.
Los
organismos educativos preocupados por el panorama han tenido a bien en buscar
caminos alternos que permitan llegar a los mismos objetivos, aunque claro, esto
no ha sido sencillo, pues la propuesta de una educación fuera de las aulas es
un cambio de paradigma, lo cual implica tiempo para consumar su aceptación.
Para
que la propuesta de una educación a distancia gane prestigio, debe comenzar
como lo hace ahora, de a poco, probándose y perfeccionándose, debe ganar
terreno y confianza para desarrollarse; por tanto, escuelas que han comenzado a
probar con este método, no deben echar marcha atrás, por el contrario, prestar
especial atención a lo que podría llamarse “la educación del futuro”.
Muchas
grandes corporaciones han adoptado el llamado home office, y es que de esta manera se ahorran dinero en
instalaciones y equipamiento para las mismas; y para los trabajadores, este
sistema representa ahorro en transportación (un tema importante en las grandes
urbes) y comodidad para trabajar. En el ámbito académico, también aplican estos
beneficios, sumándole además, la oportunidad al alumno de adaptar sus clases y
tareas según sus horarios, permitiéndole fácilmente realizar otras labores como
un trabajo de oficina o el cuidado de los hijos.
La
UNAM ha incorporado de a poco para algunas de sus diferentes licenciaturas, la
oportunidad de estudiarlas no solamente bajo el llamado sistema abierto, sino que
ahora, también a distancia; trabajando constantemente por brindar plataformas
de calidad que cumplan con los objetivos pedagógicos que se plantean; todo
esto, en busca de la adopción de la educación a distancia como una opción para
no dejar los estudios y seguirse preparando para un mundo que cada vez lo exige
más.
Además
de licenciaturas, ofrece cursos y diplomados en esta misma modalidad, abiertos
claro, para todo el público deseoso de participar en ellos.
Sin
duda, la UNAM tiene claros los problemas actuales en el tema de educación, y
valiéndose de las herramientas que la actualidad facilita, y las posibilidades
que éstas permiten, ha comenzado a incorporarlas en búsqueda de ser una solución
o un contrapeso a tales problemas, además de verlas como una herramienta en
búsqueda de ampliar las redes de conocimiento. El camino es largo todavía, pero
el comienzo ha sido bueno y así debe seguir.
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